Metodología de Intervención

Dependiendo de la diversidad de bienes que se estudien se le aplican una metodología diferente que principalmente se encuentra dividida en dos fases:

1. Fase cognoscitiva:

Se realiza un exhaustivo análisis del objeto de estudio y su contexto, considerando en ello aspectos materiales, tecnológicos, estéticos, históricos y culturales, así como también un estudio acabado de los métodos, técnicas y productos de intervención que son compatibles con el original y adecuados a los problemas de alteración y deterioro que se han detectado.

A fin de llevar a cabo una correcta intervención, se realizará un ESTUDIO PREVIO para detectar los principales factores de deterioro y de alteración sobre la obra. Este estudio tiene cuatro objetivos:

1. Caracterizar el objeto a través del estudio de sus elementos constitutivos y sus técnicas de ejecución.

2. Definir su estado de conservación y diagnóstico de sus posibles alteraciones o patologías detectadas.

3. Identificar los factores de deterioro.

4. Determinar el tratamiento a realizar. Los productos y las diferentes operaciones de conservación-restauración que se llevarán a cabo. Todos los tratamientos que se realicen irán encaminados a conservar la obra respetando autenticidad, la estética e historia material de la misma.

El desarrollo de estos estudios se realiza desde una perspectiva multidisciplinar, incorporando a los equipos de trabajo profesionales que aportan desde sus disciplinas la comprensión de los fenómenos de deterioro como la solución de los problemas diagnosticados.

2. Fase operativa:

Las intervenciones de conservación y restauración se sustentan en los criterios generales y aceptados a nivel internacional sobre intervenciones: el principio de la mínima intervención, en el respeto de la autenticidad del original y la reversibilidad de los procedimientos aplicados.

La PROPUESTA DE TRATAMIENTO se fundamentará en dos líneas de actuación diferenciadas pero íntimamente relacionadas: por un lado, de carácter conservativo, con la finalidad de eliminar los daños existentes a nivel estructural y funcional; y por otro, los tratamientos de restauración, que contribuyan a la restitución material y presentación estética de la imagen. Los criterios de intervención que se tomarán se basarán en las necesidades que demande la propia obra, ya que es ella quien condiciona los criterios específicos a adoptar.

Y, tras la restauración, se entregará una MEMORIA FINAL del proceso llevado a cabo, acompañada de documentación fotográfica donde se refleje su estado de conservación y el tratamiento realizado.

Para la correcta aplicación de este método de trabajo se formulan unos instrumentos de trabajo que se concretan en un conjunto de protocolos para la intervención en bienes culturales emanados de las diferentes Cartas de recomendación sobre intervención en Bienes Culturales y de diferentes Centros Nacionales e Internacionales dedicados a la Conservación y Restauración del Patrimonio Histórico.

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