Carlos Peñuela: “en materia patrimonial, debe tenerse en cuenta el criterio de los restauradores-conservadores”

El Boletín entrevista hoy a Carlos Peñuela, que desde el pasado mes de junio es conservador de bienes muebles de la Hermandad de la Macarena. Es Licenciado en Bellas Artes con especialidad en Conservación y Restauración de Bienes Culturales por la Universidad de Sevilla y Máster en Arte, Idea y Producción por la misma Universidad. Como restaurador, ha realizado numerosas intervenciones en obras de cofradías y parroquias sevillanas. Sin duda, un referente en la materia.

Pregunta: Hace unos meses fue designado por la Hermandad de la Macarena conservador de su patrimonio de bienes muebles. Exactamente, ¿cuáles serán sus funciones en tal responsabilidad?

Respuesta: El nombramiento responde a la apuesta de la Hermandad de la Macarena por establecer unos protocolos para la correcta conservación del vasto patrimonio que atesora.

Las principales funciones de la figura del Conservador de Bienes Muebles son las de instituir los criterios de actuación patrimonial de bienes muebles en cada momento, así como de adecuación y mantenimiento de las instalaciones -y sus condiciones de seguridad, temperatura y humedad- donde se albergan los mismos.

También la realización del inventario de estos bienes muebles y, a partir del mismo, establecer los criterios de conservación.Este documento servirá para redactar un plan de actuación vinculado a la conservación preventiva, que sea capaz de definir los criterios de uso, y la formación de las personas que van a manejar este patrimonio, así como los protocolos que recojan dichas tareas.

Pregunta: Las hermandades han acumulado un valioso patrimonio histórico-artístico en los últimos siglos y la sensibilidad en materia patrimonial de estas asociaciones ha crecido sustancialmente en las últimas décadas. Pero las hermandades, en general, ¿cuentan con los recursos necesarios para conservar este patrimonio (casas hermandad acondicionadas, presupuesto suficiente) o el patrimonio acumulado está por encima de las posibilidades de las hermandades?

Respuesta: En general, los recursos de las hermandades y cofradías de Sevilla más que ser limitados, están a fecha de hoy quizá más encaminados a tratamientos integrales de restauración, más que a la conservación preventiva, propiamente dicha. Poco a poco, se vislumbra que esa mentalidad va cambiando, tomando en consideración estrategias y mecanismos para una buena conservación, almacenaje y manipulación de bienes y enseres litúrgicos. A día de hoy, lamentablemente, ese vasto patrimonio, aún está muy por encima, en general, de las posibilidades de dichas instituciones, pero el camino está marcado y se va viendo luz en todo ello.

Pregunta: La decisión de la Hermandad de la Macarena es un paso en la buena dirección para que las decisiones sobre patrimonio se adopten con criterios técnicos y no con otros, como el mero capricho personal ¿Por su formación y profesión es partidario de que las decisiones patrimoniales en el seno de las hermandades recaigan en personas con conocimientos sobre la materia?

Respuesta: Por supuesto que sí. Al igual que para una comisión económica en una junta de gobierno habría que contar con hermanos con formación contable o economistas, por ejemplo, para decisiones patrimoniales, es de cajón, que se tengan muy en cuenta las opiniones y directrices de conservadores del patrimonio que puedan asesorar en cada momento y que sus dictámenes no respondan a gustos ni caprichos personales.

Pregunta: Ciertos actos, como los besamanos, tienen un impacto sobre las imágenes ¿Está medido hasta qué punto es agresivo ese impacto?

Respuesta: Obviamente, a todas luces se conoce, y no hay que ser profesional en el patrimonio para descubrirlo, que los besapiés y besamanos a Nuestros Sagrados Titulares producen una serie de daños y patologías en sus policromías. Este impacto, si lo miramos desde un punto de vista de un conservador, es bastante agresivo, en tanto en cuanto en estos actos y cultos devocionales las Sagradas Imágenes pierden parte de la policromía de aquellas zonas que son besadas y, sobre todo, y, en ocasiones de forma casi más perjudicial, pasadas por un pañuelo o gasa. Pero no podemos olvidar que esta tipología de Bienes Culturales tiene, por encima de todo, una connotación, incluso más importante, y para la que el artista, en su momento, las creó. Hablamos de Imágenes Sagradas. Por lo tanto, no podemos quedarnos en un mero tratamiento museístico, como en el caso de otras piezas que no tengan ese uso cultual.

Pregunta: En relación a la pregunta anterior, ¿cree que hay costumbres en las hermandades que deberían modificarse en aras de una mejor conservación patrimonial? Me refiero, por ejemplo, a la disposición de la cera en los cultos, de la candelería en el paso procesional o de la cera de los guardabrisas en relación al manto.

Respuesta: Es interesante lo que plantea ya que, desde hace varios años, diferentes hermandades plantean este tipo de cuestiones con maravillosos resultados. Hay multitud de pasos tanto, de Cristo como pasos de palio, que llevan diferentes tipos de “platillos” que van cogidos, entre el guardabrisa y el arillo que suele rematar las tulipas, impidiendo o minimizando, en un alto porcentaje, la cantidad de cera que cae sobre bordados de mantos, túnicas, tallas doradas de canastos, respiraderos o sobre los mismos brazos de los candelabros.

Otra cuestión importante, más que el tema de la cera en cultos, como quinarios o septenarios, que tienen lugar una vez al año, sería la de la cera de diario. Hay altares que, desde hace tiempo, se iluminan con parafina que no causa apenas combustión y, por ende, humo que se deposite en las  policromías de las Imágenes.

Pregunta: Hasta ahora, en general, las hermandades afrontan restauraciones de un manto procesional, de un palio o de las imágenes titulares cada cierto tiempo ¿Cree que es necesario dar un paso más para entender que es preciso dedicar todos los años una partida presupuestaria para conservar el patrimonio como es debido?

Respuesta: Esto que me dice se traduce en lo que denominamos conservación preventiva, que no es otra cosa que encaminar estrategias y mecanismos para preservar, todo lo que se pueda, la integridad y autenticidad de las obras, por ejemplo, un manto de una dolorosa. Es fundamental que en las mayordomías haya anualmente partidas para, por ejemplo, hacer tratamientos de conservación en textiles, tales como la microaspiración, foco de ataques biocidas por acumulación de años sin realizársele nada. Otra cuestión sería la del control de temperatura y humedad en las vitrinas donde se expongan estas piezas, así como la iluminación. Estas son inversiones, no muy altas, que, a la larga, redundan en no intervenciones integrales ni demasiado invasivas en estos bienes patrimoniales, procurando conservar, casi en su integridad, todo este vasto patrimonio que custodiamos en las hermandades y cofradías.

Pregunta: Las hermandades suelen enriquecer ciertas obras patrimoniales, como un paso, un manto, una corona…¿Qué opinión tiene al respecto? ¿Es partidario del enriquecimiento o prefiere respetar la obra original? 

Respuesta: Si Juan Manuel Rodríguez Ojeda viera la corona de oro de la Santísima Virgen de la Esperanza que, él mismo diseñó en 1913, creo que estaría en total desacuerdo con el enriquecimiento que sufrió dicha presea en los años 50 y 60 del pasado siglo XX. Si bien, no podemos mirar, con los ojos de ahora, acciones que se realizaron hace 50 años, ya que la mentalidad y conciencia en patrimonio, gracias a Dios, ha cambiado mucho.

Dicho esto, prefiero por ética profesional, y dentro de nuestro código deontológico como Conservador-Restaurador de Bienes Culturales, las obras originales tal y como las creó su autor.

Pregunta: Las imágenes sufren con los cambios de temperatura ¿Las iglesias son edificios acondicionados para amortiguar este impacto?

Respuesta: Normalmente hablamos de edificios de hace varios siglos no acondicionados para la conservación de obras de arte. En otras ocasiones, se trata de edificios contemporáneos en los que tampoco logramos estabilizar del todo sus condiciones climáticas. Es una tarea pendiente, y muy difícil de atajar, pues se trata de edificios y estancias de miles y miles de metros cúbicos muy complejos de acondicionar a una temperatura y humedad relativa estable. Por poner un ejemplo, instituciones como el Museo de Bellas Artes, anualmente, tienen entre sus partidas económicas más importante la destinada al mantenimiento y consumo de la energía propios para acondicionar climáticamente todas sus salas. Trasladar eso a nuestras hermandades, a sus iglesias y capillas y a sus casas de hermandad en las que se expongan enseres, a día de hoy, se me antoja casi imposible, o al alcance de muy pocas corporaciones, por el gasto fijo que ello supone. Mientras tanto, se pueden diseñar estrategias de conservación estudiando los edificios y creando sistemas de flujos de ventilación cruzada, colocar humificadores, bolsas con pastillas de gel de sílice en el interior de vitrinas para regular la humedad relativa en el ambiente…

Pregunta: La adecuada conservación del patrimonio exige contar con casas hermandad debidamente acondicionadas. Con una temperatura medida, con la luz adecuada, con espacio suficiente…Las casas de hermandad han jugado un papel destacado como centro social y algunas cuentan con barra de bar ¿La adecuada conservación del patrimonio obliga a revisar las características y usos de estos espacios?

Respuesta: Unida a la respuesta anterior va muy encaminada esta respuesta. Sería cuestión de analizar y estudiar los edificios y las estancias donde se coloca el patrimonio mediante el estudio climático y medioambiental de un ciclo anual para conocer que ocurre en esos espacios y analizar los factores de riesgo y de alteración que puedan afectar a esos bienes.

Pregunta: Usted es Licenciado en Bellas Artes en la especialidad de Conservación y Restauración de Obras de Arte y profesionalmente se dedica a la restauración. Dedicarse a una tarea tan vocacional debe ser un auténtico lujo, más aún en los tiempos que corren, ¿no?

Respuesta: Para mí, mi profesión es un auténtico privilegio. Disfruto con mi trabajo cada día. Esto es el mayor aliciente e incentivo para la motivación. Si ello lo unimos a los difíciles momentos que nos está tocando vivir, pues doblemente agradecido al Señor de la Sentencia y a la Virgen de la Esperanza en manos de quienes cada día me ofrezco.

Pregunta: Técnicamente, ¿qué es lo más complejo de su profesión?

Respuesta: Discernir criterios de actuación para cada intervención es siempre complejo, ya que, cada una de ellas, tiene su intrahistoria y no hay ningún tratamiento ni producto de conservación que sea la panacea para todas. A parte, yo diría que la pedagogía y enseñar a los responsables y custodios del patrimonio de las hermandades. Poco a poco vamos consiguiendo grandes avances, pero se me antoja que es lo más complejo.

Pregunta: ¿De qué manera cree que pueden afectar la pandemia y sus consecuencias económicas a la labor de conservación patrimonial de las hermandades?

Respuesta: Me temo que como a otros ámbitos de nuestras hermandades y cofradías va a afectar sobremanera. No estamos exentos por desgracia de ello. La concienciación de las mismas en los últimos lustros con respecto a la conservación del patrimonio ha ido “in crescendo” siendo actualmente, por lo general, notable. Desgraciadamente, como esta situación se alargue en el tiempo, nuestras corporaciones no van a tener capacidad económica para abordar proyectos de restauración que tenían planteados a corto y medio plazo. En cuanto a la conservación preventiva y el mantenimiento, sí creo que se puede seguir trabajando ya que, en eso, juega un papel decisivo la concienciación y formación de las personas que custodian y manipulan bienes, enseres y ajuares litúrgicos.

Pregunta: ¿Existe intrusismo en la conservación y restauración del patrimonio?

Respuesta: Cada vez menos, pero si sigue existiendo. La mayoría de hermandades están encargando sus trabajos de conservación y restauración a profesionales titulados. Esto es cuestión de tiempo. La mayoría de las hermandades y de los profesionales “van entrando en el carril” para que, poco a poco, no exista ese intrusismo y para que no haya competencia desleal y todos los profesionales trabajemos bajo la legalidad con las máximas garantías fiscales y laborales.

Pregunta: Su profesión le permite conocer las técnicas de trabajo de artistas de otras épocas. ¿Hay algo que le llame la atención acerca de los conocimientos técnicos que atesoraban estos artistas?

Respuesta: Con la supresión de los gremios, en las primeras décadas del siglo XVIII, se dio paso a que no hubiera un tribunal que en cada gremio controlara el producto o la obra que se entregaba. Estos gremios actuaban como verdaderos garantes de la excelencia en el trabajo desarrollado. Poco a poco se le fue “echando menos cuenta” a la técnica y al procedimiento escultórico o pictórico y más a la impronta del artista o a la idea o proyecto creativo.

De los grandes maestros de los siglos XV al XVIII, por ejemplo,  se aprende por cada centímetro que se actúa. La meticulosidad con la que están ejecutadas sus obras, los ensambles de las tallas, el ahuecado de sus esculturas, la pureza de los pigmentos utilizados en los temples de los estofados o en las policromías de sus carnaciones… son una auténtica delicia aprender de ellas. Un buen amigo orfebre siempre exponía que su padre, el gran orfebre, uno de los más grandes, el recordado maestro Marmolejo Camargo, decía que, si estos artistas y artesanos de tiempos pretéritos trabajaran hoy día con la dignificación laboral que tienen todos los oficios, no habrían proyectos que se ejecutaran con esa calidad de lo costoso que serían.

Más información en: https://boletinhuelva.com/carlos-penuela-en-materia-patrimonial-debe-tenerse-en-cuenta-el-criterio-de-los-restauradores-conservadores/

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