A continuación nos hacemos eco de la entrevista publicada con fecha 3/10/2019 en ProntoPro.

Pasado, presente y futuro del arte, unidos mediante la restauración

Publicado el 3 octubre 2019 por Marta Sánchez
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Carlos Peñuela Jordán, sevillano de 32 años, es Conservador-Restaurador de Bienes Culturales. Licenciado en Bellas Artes por la Universidad de Sevilla en la Especialidad de Conservación y Restauración de Obras de Arte en el año 2010, año desde el que lleva trabajando en el sector aunque comenzó a realizar prácticas de restauración en diferentes empresas en el 2007. Su formación académica vino impulsada por el amor al arte que siente desde niño. Asimismo, una vez en la facultad, su pasión por las Bellas Artes le fue impulsando poco a poco a la labor de Conservación del Patrimonio en sus múltiples disciplinas y manifestaciones

Como norma general, Carlos Peñuela Jordán trabaja en solitario, gestionando su propia cartera de encargos y clientes. No obstante, como es habitual en el mundo de la restauración y la conservación, en ocasiones, en los proyectos de mayor envergadura, es imprescindible contar con la colaboración de otras personas. Carlos mantiene colaboraciones con un equipo de 4 o 5 conservadores-restauradores con quienes ha trabajado reiteradamente en los últimos años.

Su especialización son los trabajos de conservación y restauración sobre obras en soporte lignario (escultura, pintura sobre tabla o retablo) o sobre soporte textil (pintura sobre lienzo). No obstante, Carlos maneja un amplio abanico de materiales:

Pintura de caballete ( sobre lienzo, tabla..)

  • Escultura en madera polícroma.
  • Escultura en terracota.
  • Cerámica.
  • Retablos.
  • Artesonados.
  • Pintura mural.
  • Fachadas, piedra y ladrillo.
  • Marcos (polícromos o dorados).
  • Mobiliario.

Carlos, ¿qué implica para ti la conservación del patrimonio histórico? ¿Cuánta importancia tiene para ti?

Para mí, forma parte de mi vida. No entendería a día de hoy otra forma de ganarme la vida, ya que entiendo que es lo nuestro aunque al fin y al cabo un  trabajo es algo muy vocacional y nos apasiona sobremanera. Ello implica no sólo sensibilidad y delicadeza si no, a la par, Compromiso y Responsabilidad.

¿Con qué herramientas prefieres trabajar? ¿Has elegido estas herramientas por su marca y, en caso afirmativo, por qué te gusta esta marca? ¿Cuáles son los requisitos que deben cumplir las herramientas de trabajo que utilizas?

Utilizamos una gran gama, diría que cientos de utensilios y herramientas diferentes y no digamos productos (disolventes, geles, pigmentos, colores… y un largo etc. que sería demasiado extenso de explicar ahora). Normalmente, los restauradores solemos trabajar con diferentes marcas testadas en nuestro mercado, algunas españolas, pero las pioneras y las que siempre van la vanguardia son italianas.

En lo que respecta a la elección y los requisitos para escoger estas herramientas o productos, al final consiste en seleccionar siempre los mejores o más idóneos a la hora de buscar un acabado o un grado de limpieza o estabilidad en la obra. Para ello buscaremos siempre la compatibilidad de estos materiales con el original y que cumplan los demás criterios de conservación que nuestro código deontológico nos va marcando.

¿Cuál es la metodología de intervención que utilizas? ¿Cuántas fases tiene y en qué consiste cada fase?

Cualquier estudio e intervención de bienes culturales no puede abordarse desde una óptica meramente operativa a la que se llega tras una fase de investigación. Dicha fase, siendo rigurosa, nos permite definir la intervención aplicada a las características y necesidades del bien, a partir de la puesta en común del estudio científico de diferentes aspectos individualizados. Si bien podríamos englobar esta metodología en 2 grandes fases: la fase cognoscitiva del objeto a restaurar y la fase operativa.

El objetivo principal que nos planteamos a la hora de abordar un proyecto es la conservación del bien a tratar a través del tiempo en las mejores condiciones posibles, por lo que dividiremos el proyecto en cinco partes fundamentales:

  • Investigación.
  • Diagnóstico.
  • Criterios de intervención.
  • Propuesta de intervención.
  • Cuantificación económica.

A fin de llevar a cabo una correcta intervención, se realizará un ESTUDIO PREVIO (fase cognoscitiva) para detectar los principales factores de deterioro y de alteración sobre la obra. Este estudio tiene cuatro objetivos:

  1. Caracterizar el objeto a través del estudio de sus elementos constitutivos y sus técnicas de ejecución.
  2. Definir su estado de conservación y diagnóstico de sus posibles alteraciones o patologías detectadas.
  3. Identificar los factores de deterioro.
  4. Determinar el tratamiento a realizar. Los productos y las diferentes operaciones de conservación-restauración que se llevarán a cabo. Todos los tratamientos que se realicen irán encaminados a conservar la obra respetando autenticidad, la estética e historia material de la misma.

Las intervenciones de conservación y restauración se sustentan en los criterios generales y aceptados a nivel internacional sobre intervenciones: el principio de la mínima intervención, en el respeto de la autenticidad del original y la reversibilidad de los procedimientos aplicados.

La PROPUESTA DE TRATAMIENTO (fase operativa) se fundamentará en dos líneas de actuación diferenciadas pero íntimamente relacionadas: por un lado, de carácter conservativo, con la finalidad de eliminar los daños existentes a nivel estructural y funcional; y por otro, los tratamientos de restauración, que contribuyan a la restitución material y presentación estética de la imagen.

Los criterios de intervención que se tomarán se basarán en las necesidades que demande la propia obra, ya que es ella quien condiciona los criterios específicos a adoptar. Y, tras la restauración, se entregará una MEMORIA FINAL del proceso llevado a cabo, acompañada de documentación fotográfica donde se refleje su estado de conservación y el tratamiento realizado.

Para la correcta aplicación de este método de trabajo se formulan unos instrumentos de trabajo que se concretan en un conjunto de protocolos para la intervención en bienes culturales emanados de las diferentes Cartas de recomendación sobre intervención en Bienes Culturales y de diferentes Centros Nacionales e Internacionales dedicados a la Conservación y Restauración del Patrimonio Histórico.

¿Cómo recomiendas hacer el tratamiento de conservación y restauración de bienes culturales?

Recomiendo que estas operaciones de conservación habituales para el gran público sean realizadas por personas tituladas y facultadas para desarrollarlas con las mejores garantías.

Si bien, hay otras tareas de conservación preventiva básicas que pueden ser realizadas por las personas encargadas del patrimonio que sea y que son fácilmente ejecutables por cualquier persona que tenga un mínimo de sensibilidad y cuidado, tales como no ubicar estos bienes cerca de puntos de calor, proveerse de guantes a la hora de manipular el bien en cuestión, retirar suavemente con plumeros y desde una distancia prudencial la suciedad o polvo superficial, y así tantas otras que entrarían más en el sentido común.

Protección y recuperación de nuestro patrimonio artístico

Carlos Peñuela es una de esas personas que dedica su vida y su talento a preservar y recuperar piezas de arte que nos enriquecen como sociedad y que aportan un mayor conocimiento sobre el pasado, sus estilos artísticos y técnicas. Con las mejores herramientas del presente, Carlos procura utilizar los mismos materiales que en pasado siguiendo los estrictos protocolos internacionales de restauración para que cada pieza restaurada se parezca lo máximo posible a como fue pensada por sus autores originales. En esta minuciosa labor, el pasado, el presente y el futuro, se entrelazan mediante la restauración del pasado, el trabajo presente y la conservación de cara al futuro.

 

Adjuntamos el enlace: https://www.prontopro.es/blog/pasado-presente-y-futuro-del-arte-unidos-mediante-la-restauracion/

 

Desde aquí quiero agradecer la profesionalidad y dedidación de Marta Sánchez y de Prontopro.

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